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Esclavo de mi vida

Un día como cualquier otro amanecía en aquel lugar. El Sol entraba por la ventana como cada mañana, su luz directa a mi rostro para avisarme de que un nuevo día había comenzado. A pesar de que las noches no eran largas no había tiempo que perder en las mañanas. Me acerqué a mi mesa, un montón de papeles no dejaban ver la superficie, al parecer estaba obsesionando con eso de escribir. Miré hacia la ventana, volví de nuevo la vista a los papeles y con un fuerte golpe con mi brazo tiré la mayoría al suelo. Creí que había perdido demasiado tiempo en la escritura y no quería volver hacerlo. Es estúpido seguir perdiendo el tiempo, no hay razón para hacerlo. Me volví a sentar en la cama, encendí un cigarro y me puse a observar el techo. Empezaba el nuevo día y no había mucho más que hacer en aquella habitación.

Era hora de marcharse de aquella cárcel. Tomé camino y seguí dispuesto a encontrar el camino. Aquella mañana había decidido marcharme. Estaba harto de que mi vida allí me encerrase y me aprisionara entre tanta porquería. No era el mejor momento para hacer memoria de mi antigua vida, nunca iba a serlo. El arrepentimiento en esta vida no es algo por lo que tenga que cambiar, de hecho el arrepentimiento no tiene que llevarte hacer nada.
Mis pasos se hacían cada vez más largos en el tiempo, me había adentrado demasiado en mis pensamientos. Sentía que algo me oprimía el pecho, los latidos cada vez más rápidos y mis ganas de desvanecer eran cada vez más fuerte. Seguía buscando la liberación alejándome de aquellas calles. La vista se empezó a nublar, sentí como todo empezaba a darme vuelta y al final sin poder evitarlo caí al suelo. Empecé a introducirme en un sueño profundo del que tardaría en despertar.
Al despertar me hallaba en una ambulancia. Al parecer estaba camino al hospital o eso me dijeron. Malas noticias, otro día perdido en mi vida. Estaba empezando a cabrearme esa facilidad que tenía para perder el tiempo. Me relajé, estaba seguro de que no me dejarían saltar de la ambulancia, ni si quiera lo estaba de que fuesen a dejarme levantar por lo tanto continué tumbado y de nuevo me volví a dormir hasta la llegada la hospital.
Lo más correcto creo que será saltarme el resto de la historia, por lo menos la que se comprende entre mi llegada al hospital y demás intervenciones médicas. No es por falta de ganas pero sé que no os interesa nada de lo que os estoy contando, que para vosotros es una simple distracción y que si estáis leyendo es porque creéis que no tenéis nada mejor que hacer. Eso no es cosa mía y por lo tanto continúo con la historia.
Allí estaba, en un lugar cuanto menos deprimente. Es complicado decir cosas agradables de un lugar lleno de enfermedad y tristeza. Sé que tendría que ser más respetuoso pero cuando uno está harto de la vida el respeto es algo que carece de toda importancia. Pues allí estaba, tirado en una camilla de hospital, sin mucho que hacer porque estaba solo y tenía que esperar a que alguien viniese a darme las explicaciones que merezco.
Si algo había aprendido de aquél día era que no debería ir llamando la atención por ahí, ir desmayándose no es algo que le guste uno hacer todos lo días y menos para que te lleven a un sitio como éste. Estaba deseando que me diesen el alta y poder salir de allí. El ambiente era muy deprimente y necesitaba tomar el aire.
Por fin llegó el doctor, gesto serio para contarme la noticia. Mi sorpresa fue agradable durante un corto periodo de tiempo y menos cuando me contase de qué se trataba. Al parecer estaba enfermo y esa enfermedad acabaría con mi vida. Me quedaba poco tiempo.
Tras la decisión de dejar mi antigua vida, la más importante. Esa decisión que tarde o temprano uno toma. Yo al parecer la tomé demasiado tarde. Había sido esclavo de una vida que odiaba. Ahora tenía que dejar de vivir sin haber cumplido mis sueños.
Mi vida no había llegado muy lejos. Era algo que nunca podía volver a recuperar. Tenía que haberlo hecho antes, pero de nada serviría lamentarse por ello no voy hacerlo ahora. Tanto tiempo luchando porque llegase el momento en que pudiese huir de todo y por un contratiempo como este no voy a renunciar a todo. Es hora de que me levante de esta odiosa cama y vuelva a ponerme en camino.
Así hice, me levanté de la cama, cogí mi ropa y me vestí. Ya lo tenía todo, hacía tiempo que el doctor se había marchado y no venía nadie desde hace mucho tiempo. Aprovechando la oportunidad salí corriendo por el pasillo del hospital hasta que estuve lo bastante lejos para poder dar esquinazo a cualquiera que me estuviese siguiendo. Era libre de nuevo, con un día menos y una meta que cumplir.

2 comentarios:

  1. Quizá te parezca frívolo y superficial lo que voy a escribirte ahora aquí Quizá nunca entenderás en que sentido digo esto, porque uno puede pensar que las palabras han acabado perdiendo su significado original abusando de las mismas.

    Pero he leído esto y te he querido besar, y te he querido a tí...

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  2. Muchas gracias por tu comentario. Me gustaría saber cuál es el significado al que te refieres. Espero que algún día puedas explicármelo y nuevos comentarios que me dejen así, sin palabras.

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